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Dietrich von Hildebrand: Debería rechazarse la Comunión en la mano
"La Comunión en la mano no ha sido, ni será aceptado por el Cielo. Esto es un sacrilegio ante los ojos del Padre Eterno y no debe ser continuado porque vosotros únicamente estáis añadiendo a vuestro castigo cuando continuáis con las maneras que han sido halladas ser desagradables al Padre Eterno." - Nuestra Señora de las Rosas, 30 de Junio, 1984
Dietrich von Hildebrand, llamado por el Papa Pío XII “El Doctor de la Iglesia del Siglo XX ,” fue uno de los filósofos cristianos más eminentes del mundo. Ningún otro escritor católico ha repetido tan completamente el mensaje de Nuestra Señora de las Rosas como Dietrich von Hildebrand. El siguiente artículo escrito por Dietrich von Hildebrand, titulado “Debería de rechazarse la comunión en la mano”, fue publicado el 8 de Noviembre, 1973.
No puede haber duda que la
Comunión en la mano es una expresión de la tendencia hacia la desacralización en
la Iglesia en general, así como de la irreverencia en aproximarse a la
Eucaristía específicamente. El misterio inefable de la presencia corporal de
Cristo en la hostia consagrada pide una actitud profundamente reverente. (Tomar
el Cuerpo de Cristo en nuestras manos no consagradas – como si fuese un simple
pedazo de pan, es algo que en sí es profundamente irreverente y perjudicial para
nuestra fe). Tratar este misterio insondable es como si estuviésemos tratando
simplemente y nada más que con otro pedazo de pan, algo que hacemos naturalmente
todos los días con un simple pan, y hace que sea más difícil el acto de fe en la
verdadera presencia corporal de Cristo. Dicho comportamiento hacia la hostia
consagrada corroe lentamente nuestra fe en la presencia corporal y alimenta la
idea que es únicamente un símbolo de Cristo. Decir que el tomar el pan en
nuestras manos aumenta el sentido de la realidad del pan es un argumento
absurdo. La realidad del pan no es lo que importa – también es visible para
cualquier ateo. Pero el hecho que la hostia es en realidad el Cuerpo de Cristo –
el hecho que se ha llevado a cabo la transubstanciación – es el tema que—debe
enfatizarse.
No son realmente válidos los argumentos sobre la Comunión en la mano basados en
que esta práctica se ha encontrado entre los primeros cristianos. Pasan por alto
los peligros y lo inadecuado de volver a introducir la práctica hoy en día. El
Papa Pío XII habló en términos muy claros e inequívocos en contra de la idea que
uno puede volver a introducir hoy en día las costumbres de la época de las
catacumbas. Ciertamente, deberíamos tratar de renovar en las almas de los
católicos de hoy el espíritu, el fervor y la devoción heroica que se encuentran
en la fe de los primeros cristianos y en los muchos mártires entre sus rangos.
Pero simplemente adoptar sus costumbres es, de nuevo, algo distinto; las
costumbres pueden hoy en día asumir una función completamente nueva y no podemos
ni debemos simplemente tratar de re-introducirlas.
En la época de las catacumbas no estaban presentes el peligro de la
desacralización y la irreverencia que amenazan hoy en día. El contraste entre el
saeculum (secular) y la Santa Iglesia estaba constantemente en las mentes de los
cristianos. Así, una costumbre que en esos tiempos ya no estaba en peligro puede
constituir un grave peligro pastoral en nuestros días.
Tomen en cuenta ahora cómo consideró San Francisco la extraordinaria dignidad
del sacerdote, la cual consiste exactamente en el hecho que se le permite tocar
el Cuerpo de Cristo con sus manos consagradas. Dijo San Francisco: “Si llegase a
encontrarme al mismo tiempo con un santo del cielo y un pobre sacerdote, primero
mostraría mi respeto al sacerdote y rápidamente le besaría sus manos y luego
diría: ‘Esperad, San Lorenzo, porque las manos de este hombre tocan la Palabra
de la Vida y sobrepasan por mucho todo lo que es humano.’”
Alguien podría decir: pero, ¿no distribuyó San Tarciso la Comunión a pesar que
él no era sacerdote? Ciertamente ninguno se escandalizaba por el hecho que
tocaba la hostia consagrada con sus manos. Y en una emergencia, se le permite a
un laico hoy en día darle la Comunión a los demás.
Pero esta excepción para los casos de emergencia no es algo que implique una
falta de respeto al santo Cuerpo de Cristo. Es un privilegio que está
justificado por la emergencia – que debería aceptarse con un corazón tembloroso
(y debería permanecer como privilegio, reservado únicamente para emergencias).
[Nota: Nuestra Señora de las Rosas declaró, "Hija Mía, ¡por favor, debes hacerle saber a Nuestro clero que ellos están profanando el Cuerpo de Mi Hijo de muchas maneras! ¡Irrespeto y deshonra! ¡Cuántas lágrimas He derramado con sólo ver! ¡Sólo las manos consagradas darán y traerán a Mi Hijo a las personas de la tierra, legalmente ordenadas y a quienes se les ha dado el Espíritu Santo - el clero, escogido por el Padre, para traeros a Su hijo! ¡Las manos que no estén limpias no tocarán el Cuerpo de Mi Hijo! ¡No lo debes permitir por más tiempo! ¡Ninguna criatura llevará el Cuerpo de Mi Hijo en sus manos! Debes saber, hija Mía, ¡qué sólo puede hacerse una excepción! Cuándo un sacerdote legalmente ordenado no puede llegar a los que mueren, ¡enviará a su diácono para llevarle a Mi Hijo! ¡Pero en severas tribulaciones y necesidad, digo! ¡Sólo para los que mueren! A todos los demás, hija Mía, se les dará la gracia necesitada si rezan." - Nuestra Señora, 31 de Diciembre, 1974
La cita de Nuestra Señora de las Rosas se adecua a la práctica tradicional de la Iglesia y al Código de la Ley Canónica de 1917. Específicamente, el Canon 845, § 1, que declara que el ministro ordinario de la Santa Comunión es ÚNICAMENTE el Sacerdote. El Canon 845, § 2 declara que el ministro extraordinario es únicamente el diácono. El libro teológico sacramental, La Administración de los Sacramentos por Nicolás Halligan, O.P., explica:
"Es una enseñanza certera que el sacerdote por sí solo es el ministro ordinario de la Santa Comunión." (Nicholas Halligan, O.P., La Administración de los Sacramentos, 1963, p. 107, Imprimatur: Cardinal Spellman)
"El pastor tiene el derecho exclusivo de llevar Viaticum, tanto pública como privadamente, a los enfermos en su parroquia, aún a aquellos que no son sus parroquianos." (p. 108)
"Por ordenación, un diácono es el ministro extraordinario de la Santa Comunión, pero únicamente con permiso del Ordinario local o del pastor, otorgado por cualquiera de los dos por una razón seria, pero este permiso puede presumirse en caso de una necesidad. Aparte de la necesidad, un diácono no estaría justificado para actuar sin permiso.” (p. 108)
"El diácono, al administrar la Santa Comunión, observa las ceremonias tal como están prescritas para el sacerdote... A diferencia de los clérigos, el diácono, a pesar de pecar gravemente [Nota: si el diácono distribuye la Comunión sin el permiso del pastor o sin una razón grave], no incurre en irregularidad si actúa sin permiso.” (p. 108)
Pero existe gran diferencia entre este caso de tocar la hostia consagrada
con nuestras manos no consagradas y aquel de tomar la Comunión en la mano, como
un proceder – en todas las ocasiones. El que se permita tocar la hostia
consagrada con manos sin consagrar de ninguna manera ha de presentarse a los
fieles como una privilegio inspirador. Se convierte en la forma normal de
recibir la Comunión. Y esto alimenta una actitud irreverente y, por lo tanto,
corroe la fe en la real presencia corporal de Cristo.
Se le da por hecho que todos reciben la hostia consagrada en sus manos. El laico
a quien se le otorga el gran privilegio por rezones especiales tiene que tocar
la hostia, claro está. Pero no existe razón alguna para recibir la Comunión en
la mano: únicamente un espíritu inherente de familiaridad mezquina con Nuestro
Señor.
Es incomprensible el por qué algunos insisten sobre una manera de recibir la
Comunión que abre la puerta a toda clase de abusos accidentales y aún
intencionales.
Primero, existe una posibilidad mucho mayor que algunas partículas de la hostia
consagrada se caigan. En tiempos pasados el sacerdote observaba con gran cuidado
si algunas partículas de la hostia se habían caído, en cuyo caso él
inmediatamente tenía gran cuidado de que las partículas sagradas fuesen
levantadas reverentemente y consumidas por él. Y ahora, sin razón aparente,
muchos desean exponer la hostia consagrada a este peligro en un grado mucho
mayor que antes – estamos en la época en que la hostia se hace cada vez más
parecida a un pan y más fácilmente desmoronable.
Segundo, y este es un problema incomparablemente peor, existe el peligro que un
comulgante, en vez de ponerse la hostia consagrada en su boca, la coloque en su
bolsa o de otra manera la esconda y no se la consuma. Esto, desafortunadamente,
ha sucedido en estos días de satanismo revivido. Se sabe que las hostias
consagradas se han vendido para usos blasfemos. En Londres, se dice que el
precio es de 30 libras por una, lo que nos recuerda las 30 piezas de plata por
las cuales Judas vendió el Cuerpo de Nuestro Señor.
Se cree que en vez de aplicar el cuidado más escrupuloso para proteger la hostia
consagrada más sagrada, la cual es realmente el Cuerpo de Cristo, el
Dios-hombre, de todos los dichos abusos posibles, ¿existirán quienes desean
exponerlo a esta posibilidad? ¿Habremos olvidado la existencia del demonio
“quien vaga buscando a quien puede devorar? ¿Es su trabajo en el mundo y en la
Iglesia no tan visible hoy en día? ¿Qué nos faculta a asumir que no se llevarán
a cabo los abusos a la hostia consagrada?
Entre mayor sea nuestro respeto y más grande nuestro amor, entre mayor sea
nuestra realización de la santidad inefable de la Eucaristía – mayor será
nuestro horror de que sea abusada; y nuestra avidez para protegerla de todos los
posibles abusos blasfemos.
¿Por qué – por amor a Dios – debiera introducirse la Comunión en la mano en
nuestras iglesias cuando es evidentemente perjudicial desde un punto de vista
pastoral, cuando ciertamente no aumenta nuestra reverencia, y cuando se expone
la Eucaristía a los más terribles abusos diabólicos? Realmente no existen
argumentos serios para la Comunión en la mano. Pero existen las clases de
argumentos gravemente serios en contra de esto.
"Pedimos y repetimos que nadie toque el Cuerpo de Mi Hijo con las manos no consagradas. Será profanado y descartado, a menos que sólo un sacerdote legalmente ordenado, un hombre de Dios con dedos purificados por el Espíritu Santo, dé el Cuerpo y la Sangre de Mi Hijo a cada uno bajo su cuidado." - Nuestra Señora, 6 de Septiembre, 1975
Las Profecías
Asombrosas de Nuestra Señora de las Rosas en Bayside...
http://www.tldm.org/spanish/messages/messages.htm
Estas profecías vinieron de Jesús, María, y los Santos a Verónica Lueken en
Bayside, NY, de 1968 a 1995.
PRESENCIA
REAL
"Violáis vuestra sagrada confianza. Habéis tomado el Cuerpo de vuestro
Creador, el Hijo de vuestro Dios en la Trinidad, y Lo profanáis. ¡Tenéis que
comer en vuestras casas! Cuando venís al Gran Sacrificio, el Santo Sacrificio de
la Misa, (tenéis que) venir con reverencia. ¡Tenéis que poneros de rodillas y
haced penitencia ahora por las ofensas a vuestro Dios!
"Cómo en el pasado, ¿no podéis reconocer el misterio
del Cielo y de la tierra? ¿No se cambió la vara de Moisés en una serpiente por
la voluntad de Dios? ¿No se cambió el río de Egipto en sangre por la voluntad de
Dios? ¿Y no puede Dios, en Su voluntad, venir a vosotros a cambiar el pan y el
vino a la Presencia cierta, la Presencia real, la verdadera Presencia de Su
Cuerpo y Sangre?" – San Miguel, 1 de Febrero, 1977
BONDAD Y AMOR
"¡No debéis tomar el Cuerpo de Mi Hijo en vuestras manos! ¡Abrís la puerta para
la entrada de los espíritus malignos que profanan el Cuerpo de Mi Hijo! Los
dedos consagrados de un hombre de Dios, debidamente ordenado, los sacerdotes,
colocarán a Mi Hijo dentro de vuestra boca, y debéis absorber Su Cuerpo con
bondad y amor." - Nuestra Señora, 22
de Marzo, 1975
SACRILEGIO
"Mi Hijo no está complacido con la manera en que Su Cuerpo y Sangre están siendo
dado a todos los humanos sobre la tierra. La Comunión en la mano no ha sido, ni
será aceptado por el Cielo. Esto es un sacrilegio ante los ojos del Padre Eterno
y no debe ser continuado porque vosotros únicamente estáis añadiendo a vuestro
castigo cuando continuáis con las maneras que han sido halladas ser
desagradables al Padre Eterno." -
Nuestra Señora, 30 de Junio, 1984
HOMBRE DE DIOS
"Un sacerdote es un
hombre de Dios, escogido exclusivamente del mundo para ser representante del
Hijo de Dios, hermanas y hermanos míos. Como hombre de Dios, él os trae el
Cuerpo y la Sangre de vuestro Salvador.
"Os digo, hermanos y hermanas mías, ¡qué nadie tomará
en sus manos el Cuerpo purificado de vuestro Salvador! ¡Sólo los dedos
consagrados y las manos consagradas del representante de Cristo el Señor, dará y
traerá este regalo a la humanidad! –
Santa Teresita, 2 de Octubre, 1975
LA ÚLTIMA CENA
Verónica - Veo un gran mural en el cielo ahora. Está oscuro en todo el contorno
de él. Y sé que es una placa; es como una placa aquí en el cielo, y muestra a
los doce apóstoles durante la Ultima Cena. Veo gran tristeza en los rostros
debido a la violación de la Hostia ahora. –
7 de Septiembre, 1977
UN PLAN SINIESTRO
"Os pregunto, hijos
Míos: vosotros Me preguntáis muchas veces en vuestras oraciones, ¿debéis de
aceptar el Cuerpo de Mi Hijo en vuestras manos? ¡Os digo no! de nuevo ¡no, con
razón!
"No podéis juzgar a todos aquellos alrededor vuestro,
hijos Míos: quienes han aceptado esta práctica diabólica bajo la apariencia de
liderazgo. No, hijos Míos, esto se introdujo para profanar a Mi Hijo, para
quitarle la verdad de Su naturaleza divina. ¡¡Ninguno quien escuche Mi voz debe
aceptar el Cuerpo de Mi Hijo ni Su Sangre en las manos!! ¡El cáliz volcará y
quedaréis bañados en Su sangre!
"Fue, hijos Míos, un plan siniestro desde las entrañas
del infierno, para removeros el conocimiento de la divinidad de Mi Hijo." -
Nuestra Señora, 10 de Febrero, 1978
ENGAÑADOS
"Una y otra vez, Yo
viajo de aquí para allá instruyendo a Mis hijos que permanezcan cerca de la
Eucaristía, el Pan de la Vida. Pero no seáis mal guiados: no aceptéis el Cuerpo
de Mi Hijo en vuestras manos.
"Satanás, Lucifer, vino como un ángel de luz e impuso a
sus agentes entre la Jerarquía de la Iglesia de Mi Hijo y los engañó. Toda clase
de abominaciones está siendo cometida ahora sobre el Cuerpo de Mi Hijo." -
Nuestra Señora, 15 de Julio, 1978
BLASFEMIA
"Muchos están entregando Mi Cuerpo de una manera que solo se podría llamar
blasfemia. Muchos están aceptando Mi Cuerpo en la Eucaristía de una manera que
denigra la Divinidad, y también promueve la impiedad, el paganismo y la impureza
de corazón y acciones durante el Santo Sacrificio de la Misa." -
Jesús, 26 de Mayo, 1979
DESECRACIÓN
"Hija Mía, ¿preguntas por qué lloro? Derramo lágrimas de gran angustia. Observo
de nuevo la profanación hacia el Cuerpo de Mi Hijo que está siendo cometida
sobre la tierra. ¡Ninguno colocará su mano sobre Su Cuerpo!
"Mi Hijo os ha dado en fe a aquellos que Él ha escogido
dentro de la humanidad para que Lo representen - vuestros sacerdotes. ¡Ningún
otro llevará a Mi Hijo a la humanidad! ¡No mancillaréis Su Cuerpo al entregarlo
en las manos de mujeres, o de aquellos que no han sido preparados por el Padre
como sacerdotes legalmente ordenados en las Casas de Dios! ¡Haraganería,
preocupados con el mundo y los placeres de la carne!" -
Nuestra Señora, 1 de Noviembre, 1974
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Vaticano II (Parte 1) – Infiltración en la Iglesia
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Vaticano II (Parte 2) – Nubes oscuras se forman antes del Vaticano II
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Vaticano II (Parte
3) – La revolución satánica gana momentum en el Concilio
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